Los domingos... Esos días con tan pocas cosas positivas... Bienvenid@s a un blog donde sólo postearé ese día de la semana las cosas que se me vengan a la cabeza durante los seis anteriores.
domingo, 18 de diciembre de 2011
Merry Xmas!
domingo, 10 de julio de 2011
Las Palmas de Gran Canaria
Gran Canaria ha sido desde que nací mi segundo hogar, todos los veranos me venía, y si podía también aprovechaba otras vacaciones, como la Semana Santa o lo que cuadrase. Y llegó el día en el que en vez de ser mi lugar de desconexión sería mi lugar de residencia. Realmente no me puedo creer que ya hayan pasado seis años. Siento que no llevo tanto tiempo y que todavía me queda mucho provecho que sacarle a esta ciudad, claro que al no haber tenido independencia económica lo he tenido más complicado, pero afortunadamente he disfrutado de muchas cosas (lugares, restaurantes, espectáculos…) que no sabría ni cómo pagar de vuelta.
Tengo asumido que es la hora del cambio, cosa que no me asusta. No tengo problemas en darle una oportunidad a mi isla (a medida que vaya pasando el tiempo allí veré qué irá pasando y cómo continuarán las cosas) aunque sea el polo opuesto de ésta… Pero no puedo evitar estar triste y sé que me costará hacerme a la idea, son muchas diferencias, eso es así.
Aunque no haya tenido una increíble vida social tengo claro que echaré de menos a la gente con la que me he relacionado aquí, y con la que espero no perder mucho el contacto.
En todo este tiempo he podido crecer como persona, ya que las experiencias vividas, sean mías o ajenas, te dejan lecciones.
Podría hablar de cómo es esto, lo que hay, lo que no hay, sus pros, sus contras, lo que odio, lo que me encanta… Pero se alargaría mucho y de todas maneras no me sale. Y yo que pensé que desahogarse por escrito me iba mejor… Sólo me sale estar en silencio, ensimismada.
En cinco días me voy, regreso a mi casa. Allí me espera parte de mi familia, algunos amigos y mi novio. Ahora toca disfrutar de todo eso :)
Chachos y chachas, hasta la próxima. Ha sido un auténtico placer… Gracias.
domingo, 3 de julio de 2011
Ilusión perdida
Pues bien, el otro día yo me sentí como una niña. Le puse una ilusión tremenda a algo que resultó no salir como esperaba, y para lo que al 99,9% de ustedes les parecerá una gilipollez inmensa, a mí me emocionaba un montón y me quedé planchada al final.
Ahí va la historia xD
Imagino que en todas las ciudades donde abundan estudiantes existirá un bono de guagua mensual para ellos. Yo me enteré de su existencia tarde, claro que yo llegué aquí sin guía por decirlo así, no tenía ni pajorera idea de las ofertas/ayudas/loquesea que había para estudiantes, ni qué guaguas me llevaban a los sitios, ni ná de ná. Hasta que no oí que existía un bono ni se me pasó por la cabeza que podía existir algo así, y controlé las guaguas después de haber cogido mil de ellas, hacer trayectos largos sin necesidad y habiéndome desviado alguna que otra vez del camino.
Aquí ese bono consiste en 80 viajes al mes por toda la ciudad por 25 euros. Para alguien que coja muchas guaguas, yo creo que no está nada mal. Y yo era una de ellas, pero nunca completaba los 80 viajes. Hasta este mes que acaba de terminar…
Por primera vez en estos seis años, siendo mi último bono de estudiante universitaria, y el último mes de uso que tiene (en verano no hay), vi que me acercaba a los 80 viajes, y culpa de eso lo tiene el curso que hice en la uni hace poco.
Por algún extraño motivo la idea de gastar el bono me emocionó, tanto que le conté mi súper objetivo a algunos amigos y a CM, y cuando llegó el 30 de junio, último día de uso, aún me quedaban unos viajes por hacer. Como tenía que salir por la mañana no iba a tener problema. Al final del día me quedaban dos, y nuevamente tenía que salir. Al sitio al que tenía que ir podía llegar en una guagua, pero como me quedaban dos viajes decidí ir por otro camino para coger dos y gastarlo satisfactoriamente. Cogí la primera… Me bajé… Caminé para llegar al lugar donde tenía que coger la otra. Tenía dos opciones. Una la descarté porque sabía que me iba a hacer trasbordo, así que cogí el otro número.
Lo que no sabía es que también hacía trasbordo. Me cabree tanto que estuve a nada de bajarme a medio camino y coger otra para gastar el viaje que me quedaba, pero como había quedado no quería arriesgarme a llegar tarde.
En realidad sé que hice 80 viajes, pero quería ver un 0 al final de ese bono, y no un “1T”. Quería ponerle fin al bono, fin al mes, fin a una etapa de mi vida como estudiante, y fin a mi vida diaria en la cuidad, porque esto ya se acaba. Es por eso que me hacía tanta ilusión.
¿Significará algo que no llegase al 0?
domingo, 19 de junio de 2011
The (almost) end
Français.
domingo, 29 de mayo de 2011
Día de mierda
domingo, 7 de noviembre de 2010
De adolescente tenía tendencias suicidas
O algo… Porque sino que me expliquen cómo narices iba yo a las clases de educación física del insti con estos tenis:
Lo mejor es que primero me los compré en color blanco. Era la moda del momento, y claro, a veces yo también caía, a parte que me parecían los tenis más maravillosos del mundo con su plataforma incorporada que podría combinar tanto con chándal como con un vaquerito. Prácticamente todas las chicas poseían estas Reebok. Pero… ¿tenerlos nada más que en blanco? Por favor, eso sí que no, qué poca combinación había ahí, a parte que el blanco es un color que no me gusta mucho (pero es que me pegaba con algunos chándales), así que me emperré en que los tenía que tener en negro claramente… No había mi número, y con dos cojones me los compré medio número más grande. ¿Que me podía caer a la mínima? ¿Romperme cualquier cosa corriendo con eso mientras saltaba una valla? Buahh… Nimiedades.
Pero creo que les ha llegado la hora… Al menos a los negros, que son los que tengo aquí en sitio grande adoptivo y aún no sé muy bien por qué. Con los blancos tendré una charla navidad.
La cosa es que me dio por arreglar el armario (otra vez) y quería intentar deshacerme de cosas que ya no me pongo (otra vez) y que he terminado por no conseguir del todo (otra vez). Si cuando digo que estoy escasa de ropa es cierto, pero claro, me ven el armario y a ver quién me cree. He de decir que aún me pongo prendas que compré a los 16 años e incluso menos y que están en perfecto estado. Vete ahora a Bershka por ejemplo y cómprate algo y al año ya está en la basura por estropeado. Qué asco darse cuenta de cómo funcionan las cosas. Bueno el caso… Que hice lo mismo con los zapatos que tengo aquí y me atreví más que con la ropa.
Había zapatos guardados que yo ni me acordaba que tenía y de repente la nostalgia se apoderó de mí y no podía deshacerme de ellos. Joder, era tirar mi adolescencia a la basura. Había zapatos cómodos, zapatos con plataformas gordas que me siguen gustando pero no para la edad que tengo, zapatos que claramente fueron un error de compra, zapatos estropeados… En fin.
Sigo preguntándome qué hacían todos esos zapatos aquí, por qué los traje si cuando me mudé a este piso ni siquiera los usaba ya. Aunque el motivo es ya lo de menos. Me he puesto bastante triste la verdad, porque la ropa va muriendo más rápido, pero los zapatos duran mucho más (al menos a mí) y por lo tanto “vives con ellos” más cosas, más etapas. Me he puesto a pensar en la época del insti y bueno… A veces me gustaría aparecer en ella otra vez y darme una bofetada para espabilar más, pero si pudiera hacer eso quizás no volviese a estar en donde estoy y como estoy, así que dejémoslo estar.
Adiós pequeños, vamos a ver si hay suerte y encontráis otros dueños que puedan hacer uso y disfrute de ustedes. Larga vida a vuestras suelas.