
Aprovechando el día tan bueno que hacía CM y yo decidimos ir a la playa de La Zamora.
Antes de ir queríamos comer algo, así que fuimos a este sitio que se encuentra a un lado de la carretera. Está cerca de la playa, pero no como para ir caminando.
Al principio daba mal rollo, porque estábamos el hombre que llevaba el negocio y nosotros. Sonaba música country, muy americano. Y una pareja joven (nosotros) que iba a comer. Parecía una película y que nos iban a descuartizar jeje.
Menos mal que había sombra, pero el gran inconveniente eran las jodidas moscas, pedazo de incordio. Para comer nos pedimos dos bocadillos de carne a la brasa (muuuy rica la carne), el mío con mojo, y el de CM con mayonesa (qué poco canario, por favor…). Para mí el agua, y para él la cerveza. El menú nos costó 5,90 euros. No está mal, ¿no?
Ah, y la L real jiji.

Las vistas desde ese sitio no son muy emocionantes… Mar y plataneras, imagen bastante típica de la costa palmera.

Una vez terminamos, rumbo a darnos un baño. Esta playa está dividida en dos, cada una con su entrada independiente (y no tengo ni idea de si baja mucho la marea se convierte en una o siguen quedando separadas).
Nos fuimos a la parte de playa más larga, donde hicimos caso omiso de las indicaciones del cartel, bueno, nosotros y todo el mundo.

Hay varios escalones que bajar, y llegando al final comprendí el cartel anterior.
Y aquí les dejo otras fotitos de la playa, desde lo alto de las escaleras y una vez abajo.



Conclusión: a menos que fuese de pequeña y mi mente lo haya borrado, creo que era la primera vez que iba a esa playa. Me gustó para ir en plan alternativo, cuando te aburres de ir siempre a las mismas, pero vamos, que no me volvió loca. Lo peor de este tipo de playas es el irse, después de estar tumbada al solito, relajándote tienes que ¡¡subir las escaleras!! Estoy en patética forma física. A ver si otro día visito el otro trozo de playa, que ese lado tiene kiosquito. Lo más guay fue cuando me pasé el dedo por el brazo para sacarme unos granos de arena, me miré el dedo y apareció esto:

¡¡Una carita!! Qué mona…