domingo, 7 de noviembre de 2010

De adolescente tenía tendencias suicidas

O algo… Porque sino que me expliquen cómo narices iba yo a las clases de educación física del insti con estos tenis:

Lo mejor es que primero me los compré en color blanco. Era la moda del momento, y claro, a veces yo también caía, a parte que me parecían los tenis más maravillosos del mundo con su plataforma incorporada que podría combinar tanto con chándal como con un vaquerito. Prácticamente todas las chicas poseían estas Reebok. Pero… ¿tenerlos nada más que en blanco? Por favor, eso sí que no, qué poca combinación había ahí, a parte que el blanco es un color que no me gusta mucho (pero es que me pegaba con algunos chándales), así que me emperré en que los tenía que tener en negro claramente… No había mi número, y con dos cojones me los compré medio número más grande. ¿Que me podía caer a la mínima? ¿Romperme cualquier cosa corriendo con eso mientras saltaba una valla? Buahh… Nimiedades.

Pero creo que les ha llegado la hora… Al menos a los negros, que son los que tengo aquí en sitio grande adoptivo y aún no sé muy bien por qué. Con los blancos tendré una charla navidad.

La cosa es que me dio por arreglar el armario (otra vez) y quería intentar deshacerme de cosas que ya no me pongo (otra vez) y que he terminado por no conseguir del todo (otra vez). Si cuando digo que estoy escasa de ropa es cierto, pero claro, me ven el armario y a ver quién me cree. He de decir que aún me pongo prendas que compré a los 16 años e incluso menos y que están en perfecto estado. Vete ahora a Bershka por ejemplo y cómprate algo y al año ya está en la basura por estropeado. Qué asco darse cuenta de cómo funcionan las cosas. Bueno el caso… Que hice lo mismo con los zapatos que tengo aquí y me atreví más que con la ropa.

Había zapatos guardados que yo ni me acordaba que tenía y de repente la nostalgia se apoderó de mí y no podía deshacerme de ellos. Joder, era tirar mi adolescencia a la basura. Había zapatos cómodos, zapatos con plataformas gordas que me siguen gustando pero no para la edad que tengo, zapatos que claramente fueron un error de compra, zapatos estropeados… En fin.

Sigo preguntándome qué hacían todos esos zapatos aquí, por qué los traje si cuando me mudé a este piso ni siquiera los usaba ya. Aunque el motivo es ya lo de menos. Me he puesto bastante triste la verdad, porque la ropa va muriendo más rápido, pero los zapatos duran mucho más (al menos a mí) y por lo tanto “vives con ellos” más cosas, más etapas. Me he puesto a pensar en la época del insti y bueno… A veces me gustaría aparecer en ella otra vez y darme una bofetada para espabilar más, pero si pudiera hacer eso quizás no volviese a estar en donde estoy y como estoy, así que dejémoslo estar.

Adiós pequeños, vamos a ver si hay suerte y encontráis otros dueños que puedan hacer uso y disfrute de ustedes. Larga vida a vuestras suelas.


4 comentarios:

  1. Jaja, yo tengo unos en blanco, pero son adidas, con esa suela también jajaja.

    Yo al insti no volvería ni loca, ni borracha, ni fumada, ni aunque me pagasen mucho dinero, jamásssssss, es una etapa de mi vida que llevo diez años intentando olvidar jajaja.

    Yo lo que hago con la ropa es guardar la que ya no me sirve "por si acaso" jajaja.

    un beso!!

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  2. Si te sirve para aliviar el cargo de conciencia, déjalos perfectamente puestos por fuera de la basura, que en menos que canta un gallo, alguien se los habrá llevado. Es tirarlos, sí, pero si están en buen estado y se los apropia alguien supone darles una segunda vida.

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  3. A mí también me ha pasado, hace unas semanas me puse con el tema zapatos a hacer "limpieza" y ví unas sandalias con unas plataformas imposibles (ahora, pq en su día bien a gusto que las llevé días y días), las miraba y las remiraba pero sabía q no me las iba a poner.
    Unas botas de invierno de punta con un taconazo de 10 cm, más de lo mismo.
    La cuestión q no estaban viejas como para tirarlas y siempre miro a ver si mi madre, hermana.. le pueden dar uso antes de tirarlas.
    Besotess

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  4. Maeva, pero si seguimos así guardando cosas "por si acaso", nuestra propia ropa acabará por invadirnos, yo tengo una buena colección para "andar por casa", por "si me da por pintar paredes"... Y así excusas mil. Tengo hasta prendas descoloridas y hechas polvo que claro, como son tan monas me da pena.

    Peibol, sí, sí. Yo la bolsa tal cual se la voy a dejar a una mujer que podría darles dueño, y sino eso, sitios hay de sobra donde dejarlos. Al contenedor tengo claro que no van a ir sin antes intentar darles una segunda vida.

    Duna, es un tema el reciclado de armario y de zapatera, a mí me trae de cabeza. Pero la gracia es que si no vemos esas prendas en años ni nos acordamos que las tenemos y no nos hacen falta. Una vez redescubiertas vienen los dilemas. Pero mejor me sigo encargando yo, que si es por mi madre hace tiempo que está todo a saber dónde jeje.

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